¿EN QUÉ CREEMOS?
Conoce nuestra declaración de Fe
DECLARACION DE FE
Creemos que el plan de Dios es reconciliar a todas las naciones con Su corazón incluyendo la salvación de Israel, antes de la Venida de Jesús. La Iglesia con voz profética como un medio escogido por Dios para derribar toda pared de enemistad y hacernos una familia en Yeshua. Ese es el fruto de permanecer en procesos de preparación en amor y obediencia como lo hizo Juan el Bautista en el desierto hasta el tiempo de su manifestación. Ahora ya no es un hombre, sino el llamado global a una Iglesia que se prepara con un mensaje que va a vivir y proclamar para el tiempo más relevante de toda la historia.Â
1.
Creemos que sólo los 66 libros de la Biblia son la Palabra inspirada de Dios, y por lo tanto son la infalible Palabra de Dios. La Biblia es la autoridad final para todo lo que creemos y define comó hemos de vivir (Mt. 5:18; Jn. 10:35, 17:17; 2 Ti. 3:16-17; 2 P. 1:20-21).
2.
Creemos que Jesucristo es Dios encarnado, completamente Dios y completamente Hombre, que fue concebido y nacido de una virgen, vivió una vida sin pecado, y se ofreció a sà mismo como un sacrificio penal y sustituto por los pecadores. Por su sangre derramada en la cruz, obtuvo para nosotros redención eterna, el perdón de pecados y vida eterna. Él fue levantado fÃsicamente al tercer dÃa y ascendió a la diestra del Padre para interceder por siempre por los santos (Mt. 1:18-25; Jn. 1:1-18; Ro. 8:34; 1 Co. 15:1-28; 2 Co. 5:21; Gá. 3:10-14; Ef. 1:7; Fil. 2:6-11; Col. 1:15-23; Heb. 7:25, 9:13-15, 10:19; 1 P. 2:21-25; 1 Jn. 2:1-2).
3.
Creemos que la salvación es solo por gracia, y solo a través de la fe en Cristo. Ninguna ordenanza, ritual, obra o actividad es requerida o acepta para poder ser salvos. Esta gracia salvadora de Dios, también nos santifica al habilitarnos a través del EspÃritu Santo para hacer aquello que es agradable a los ojos de Dios y asà ser conformados progresivamente a la imagen de Cristo (Jn. 1:12-13, 6:37-44 y 10:25-30; Hch. 16:30-31; Ro. 3-4, 8:1-17, 31-39, 10:8-10; Ef. 2:8-10; Fil. 2:12-13; Tito 3:3-7; 1 Jn. 1:7, 9).
4.
Creemos que el Señor Jesucristo bautiza a los creyentes en el EspÃritu Santo, con quien somos sellados para el dÃa de la redención. El EspÃritu Santo regenera al cristiano y habita dentro de él para siempre, equipándole para vivir una vida de santidad y servicio. Luego de la conversión, el EspÃritu desea llenar a los creyentes y ungirlos con poder para ministrar y testificar. También creemos que las señales y los prodigios, asà como todos los dones del EspÃritu descritos en el Nuevo Testamento, operan actualmente y están diseñados para testificar de la presencia del Reino, y para edificar y llenar de poder a la Iglesia con el fin de que cumpla su llamamiento y misión (Mt. 3:11; Jn. 1:12-13, 3:1-15; Hch. 4:29-30; Ro. 8:9, 12:3-8; 1 Co.12:12-13; 2 Co. 1:21-22; Gá. 3:1-5; Ef. 1:13-14, 5:18).
5.
Creemos que el único Dios verdadero existe eternamente en tres personas—Padre, Hijo y EspÃritu Santo—y que estos, siendo un solo Dios, son iguales en deidad, poder y gloria. Creemos que Dios, no solo creó el mundo, sino que también sostiene, gobierna y dirige providencialmente todo lo que existe y que Él va a traer todas las cosas a su consumación en Cristo Jesús para la gloria de su nombre (Sal. 104, 139; Mt. 10:29-31, 28:19; Hch. 17:24-28; 2 Co. 13:14; Ef. 1:9-12, 4:4-6; Col. 1:16-17; Heb. 1:1-3; Ap. 1:4-6).
6.
Creemos que cuando los cristianos mueren pasan inmediatamente a la bendita Presencia de Cristo, donde disfrutan de comunión consciente con el Salvador hasta el dÃa de la resurrección y transformación gloriosa de sus cuerpos. Los salvos morarán para siempre en deleitosa comunión con su gran Dios trino. También creemos que cuando los incrédulos mueren son enviados al infierno, allà esperan por el dÃa del juicio cuando serán castigados en el lago de fuego con una separación eterna, consciente y tormentosa de la Presencia de Dios (Mt. 25:46; Lc. 16:19-31; Jn. 5:25-29; 1 Co. 15:35-58; 2 Co. 5:1-10; Fil. 1:19-26, 3:20-21; 2 Ts. 1:5-10; Ap. 20:11-15, 21:1-22:15).
7.
Creemos que el bautismo en agua y la Cena del Señor son las dos ordenanzas que la Iglesia debe observar hasta el regreso de Cristo. Estos no son medios de salvación, sino canales para la gracia santificadora de Dios y para la bendición de los fieles en Cristo Jesús (Mt. 26:26-29, 28:19; Ro. 6:3-11; 1 Co. 11:23-34; 1 P. 3:21).
8.
Creemos en la segunda venida de Cristo, evento que manifestará Su regreso a la tierra de manera personal y visible con el propósito de consumar su reino. Creemos que la Iglesia será arrebatada y transformada recibiendo un cuerpo glorificado para gobernar junto a Jesús sobre las naciones. Creemos que el entendimiento de los últimos tiempos es vital para la predicación completa e integral del evangelio. También creemos y oramos por una gran cosecha de almas en los últimos tiempos y el levantamiento de una Iglesia victoriosa que experimentará unidad, pureza y el poder sin precedentes del EspÃritu Santo para el tiempo más oscuro de la historia. (Sal. 2:7-9, 22:27-28; Jn. 14:12, 17:20-26; Ro. 11:25-32; 1 Co. 15:20-28, 50-58; Ef. 4:11-16; Fil. 3:20-21; 1 Ts. 4:13-5:11; 2 Ts. 1:3-12; Ap. 7:9-14).
9.
Creemos que la Iglesia es el instrumento principal a través del cual Dios está cumpliendo sus propósitos redentores en la tierra. Para equipar a los santos para la obra del ministerio, Dios le ha dado a la Iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros. También afirmamos el sacerdocio de todos los creyentes y la importancia de que todo cristiano esté unido y activamente involucrado en una comunidad local de los santos. Predicamos la unidad del Cuerpo de Cristo por encima de diferencias culturales y denominacionales. Creemos que las mujeres no son menos que los hombres y son llamadas y dotadas para proclamar el Evangelio y hacer todas las obras del Reino (Mt. 16:17-19; Hch. 2:17-18, 42; Ef. 3:14-21,4:11-16;1Ti.2:11-15;Heb.10:23-25;1P.2:4-5,9-10).
10.
Creemos que Dios ha llamado a la Iglesia a predicar el Evangelio a todas las naciones cumpliendo asà la gran comisión de enseñar, bautizar, liberar y discipular. Este ministerio es una expresión del corazón del Señor Jesucristo y es parte esencial del Reino de Dios (Is. 58:6-12, 61:1; Mt. 5-7, 28:18-20; Lc. 4:18, 21:1-4; Gá. 2:10; 1 Ti. 6:8).
11.
Creemos que Satanás, originalmente el gran y buen ángel Lucifer, se rebeló contra Dios y se llevó a una multitud de ángeles con él. Fue expulsado de la Presencia de Dios y ahora está obrando con sus huestes demonÃacas con el fin de establecer su adverso reino de tinieblas, maldad y caos en la tierra. Satanás fue juzgado y derrotado en la cruz de Cristo, y al final de la era sera echado para siempre al lago de fuego que ha sido preparado para él y sus ángeles (Is. 14:10-17; Ez. 28:11-19; Mt. 12:25-29, 25:41; Jn. 12:31, 16:11; Ef. 6:10-20; Col. 2:15; 2 P. 2:4; Jud. 6; Ap. 12:7-9, 20:10).